l-univers:

Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros
como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.
Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como un niño perdido
que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.
Tu…

A mi extraño favorito

                                                                              Talca, 22 julio 2014

  Ahora sí. Ahora sí que puedo escribir -o escribirte-. ¿Sabes? Hace tiempo no lo hacía. Hace tiempo no sentía esta necesidad de comunicarme contigo. La verdad, no sé por qué lo hago, no sé por qué la siento.

  ¿Recuerdas tú cómo era todo antes? ¿Recuerdas cada texto que te di? ¡Cómo me inspirabas! Creo que en la vida nadie me ha inspirado más que tú. No solo a escribir, sino que a volar, a crecer y a jugar. Me inspirabas a amar, a amar como nunca, a poder soñar e incluso a morir. A morir en un sueño, a morir riendo entre tus brazos. Quizá necesito ahora un poco de inspiración para seguir, quizá por eso he decidido volverte a escribir.

  Te he visto y aunque eres el mismo, ya no eres igual. Aún a veces me da pena. Me da pena cómo resultó todo, cómo es que ahora somos dos extraños. ¡Es que pareciera que jamás nos conocimos! Eres como un extraño al cual recuerdo.

  Eres ese extraño que se me aparece en sueños. Eres ese extraño que no puedo nombrar, ese extraño que ha hecho todo lo posible por borrarme, por tomar un camino distinto para no toparme.

  Podría contarte tantas cosas, mas no tiene importancia. No necesitas saber si lloré o no, si estoy feliz o si ya encontré a alguien con quien enredar las piernas cada noche. No necesitas saber nada de mí. Solamente te diría que te sigo amando. Sigo añorando y odiando tu presencia llena de ausencias. Pero no te confundas, te amo como un recuerdo. Te amo como a un primer amor, como a una linda historia que contar. Te amo porque te amé, porque fui tuya completa, porque contigo volé, porque en ti me entregué y en ti también morí. 

  Se me vienen a la mente tantas cosas, todas bonitas, todas cargadas de nostalgia. Tengo en mente tantas cosas sin importancia como esas discusiones acerca de gaviotas. ¡Solo tú las has sabido mirar más allá así como yo! Y entre recuerdos me vienen a la mente predicciones e imágenes de un presente y un futuro.

  Te veo tan claro. Te he sentido tan cerca al punto de palparte. Tu olor, tu olor en mi nariz, y tus ojos, tus ojos profundos observando los míos. Tu boca parece lejana, ya ajena, ya tan distinta para mí. He podido verte, no sabes cuánto. He podido sentir tu presencia y tu ausencia en un mismo punto.

  Eres el extraño con el que más he soñado. La otra vez te vi con ella. No sé si le acaricias el cabello, no sé si le besas la frente, tampoco sé si te hace temblar y tambalear, pero la tomas de la mano y avanzas. Me gusta verte avanzar. Me gusta ver cómo te alejas con esa firmeza que siempre te caracterizó.

  Sigamos siendo extraños. Sigamos jugando a que jamás nos conocimos. Sigamos evadiéndonos en los recuerdos e inventando historias inconclusas con gente desconocida. Es bonito, creo. Es el pacto más largo que pudimos hacer. Es el pacto implícito eterno en el que un día en la calle nos veremos y sabremos que alguna vez -mucho tiempo atrás- nos habíamos encontrado. Seguirás tu rumbo y yo el mío y solo en un leve recuerdo fugaz sabremos que nos hemos visto antes.